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lunes, 25 de septiembre de 2006

ENTREVISTA DE ALEJANDRO ENCINAS

Cardenas
ya se alejo
del PRD
Por Óscar Camacho Guzmán

Como pocas, la figura de Alejandro Encinas ha estado en la mira de los ciudadanos, de los políticos, de los empresarios. Es el jefe de gobierno de la ciudad de México que se negó a levantar por la fuerza el plantón de los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, el que apoyó políticamente el movimiento, aunque jura que a éste no fue a parar ni un centavo de dinero público. A dos meses de que concluya su gestión, hace una evaluación de la situación poselectoral y dice: “Calderón es un presidente ilegítimo”. Sobre el PRD, sostiene que debe desaparecer y crearse un nuevo partido.
Reclinado en el mullido sillón de su despacho, la figura de Alejandro Encinas recuerda inevitablemente a esos santacloses que en Navidad se instalan en La Alameda o el Monumento a la Revolución, para fotografiarse con los niños en sus piernas y regalarles un estruendoso y a menudo atemorizante “Jo... jo... jo…”Su barba semiblanca, su trato afable, su fortaleza física, han hecho del jefe de Gobierno del Distrito Federal una figura inconfundible, en la que cualquiera buscaría apapacho. Pero es una imagen que pronto se desvanece. Cuando de fijar sus posiciones se trata, pocos de sus adversarios quisieran tenerlo enfrente.Resistió y confrontó el embate que empresarios, funcionarios foxistas y ciudadanos le lanzaron para que levantara el plantón de los seguidores de Andrés Manuel López Obrador en el Centro Histórico y en Paseo de la Reforma. Retó a senadores priistas y panistas a que lo forzaran a renunciar.Advirtió que utilizaría la fuerza pública si la otra policía, la federal, se excedía en sus funciones durante los difíciles días del informe presidencial.Y ahora, cuando el Zócalo y el Paseo de la Reforma están despejados y sin un vidrio roto siquiera; cuando el proceso poselectoral ha concluido con el fallo del tribunal, este hombre, que llegó a estar en contra incluso del mismo plantón, no titubea un instante cuando se le pide su opinión sobre el presidente electo, Felipe Calderón Hinojosa.“Es y será un presidente ilegítimo, surgido de un proceso con acciones fraudulentas…”–¿Y Vicente Fox?–Desacreditó enormemente la investidura presidencial.–¿Y los magistrados del Tribunal Federal Electoral?–Avalaron un voto espurio y abdicaron de sus responsabilidades en la defensa del voto y en la certeza del resultado.Y todo lo dice, no como ciudadano, no como militante del PRD. Son palabras de un jefe de gobierno.El mismo que, al echar una mirada hacia el movimiento y la campaña lopezobradorista-perredista, tampoco esconde sus opiniones.–¿Cuáles fueron los errores de López Obrador?–Creo que hubo errores importantes en la integración de la estructura electoral.–¿Compartes la idea de que el Frente Amplio Progresista termine en la desaparición del PRD?–Sí. El PRD tiene que entrar en un proceso de refundación y que este Frente Amplio Progresista sea la simiente de un nuevo agrupamiento, de un nuevo partido político que sea más representativo del movimiento social.–¿Ves a López Obrador como candidato presidencial para 2012?Y entonces sus palabras son jiribilla pura. Medio en serio, medio en broma, responde:–¿Qué no sigue vigente el principio de la no reelección? –dice, y suelta de nuevo la sonrisa que se niega a abandonar.
•••Horas después de haber tomado posesión como jefe de Gobierno sustituto en el Distrito Federal, Alejandro Encinas se reunió con su equipo de trabajo, el 2 de agosto de 2005. Ahí, en su despacho del antiguo Palacio del Ayuntamiento, le dijo a sus secretarios y directores de área: “Algo que quiero que todos entiendan y que sea una línea de acción para todos, es el trato con la gente. Todos estamos obligados a dar un buen trato. Somos un gobierno diferente y tenemos que demostrarlo. Y sobre todo, cuando se llegue a presentar un conflicto, no quiero represión, por ninguna circunstancia…”.Un año después, Encinas sería puesto en el filo de la navaja. En demanda del recuento voto por voto, casilla por casilla, el centro de la ciudad sería atravesado por ese plantón de 8.5 kilómetros que comenzaba en el Zócalo y bloquearía todo Paseo de la Reforma con carpas y campamentos.–Recibiste acusaciones de todo tipo, decían que no actuabas como jefe de Gobierno, que eras más un líder de partido que el gobernante de la ciudad de México.–Sí, hay muchas acusaciones y denuncias. No las ignoro. Pero son denuncias y quejas de machote que salen casi todas del mismo servidor de internet. Y la mayor parte de ellas son denuncias que se presentaron ante la Comisión de Derechos Humanos por teléfono o por internet, no se fueron a ratificar, venían en machote y son parte de una campaña de algunos grupos. Lo mismo sucedió con algunas denuncias que quisieron promover en el ámbito penal. Como la del propio legislador Fauzi Hamdam, del PAN, que estaba trabajando con los hoteleros para presentarme denuncias por omisión. O la de otros grupos empresariales, algunos muy importantes como el Consejo Empresarial de Chihuahua y jóvenes empresarios de Nuevo León, que estaban muy preocupados por la situación en el Distrito Federal.Pero, la verdad, y lo dije desde un principio, mas allá de mi militancia partidaria, yo asumí plenamente mi responsabilidad como jefe de Gobierno. Y la asumí con base en mis responsabilidades, pero también con base en mis principios. Y hubiera actuado de la misma manera si hubiera sido el PAN, si hubiera sido el PRI quien hubiera actuado en una acción de resistencia civil pacifica con un plan de esa naturaleza.–Hay quien no lo cree…–No, no estoy inventado nada o tratando de justificar una actitud. Eso lo he demostrado a lo largo de mi gestión como subsecretario, como secretario de Gobierno, como jefe de Gobierno. Lo mismo con el Movimiento de los 400 pueblos, que con Antorcha Popular o con miembros del magisterio de la CNTE. Siempre hemos tratado de resolver los conflictos por la vía del entendimiento, en primer lugar.“En segundo lugar, estoy convencido de que una mala intervención policiaca, que una mala decisión política, no sólo no resuelve problemas sino escala el conflicto. Ahí están dos ejemplos muy recientes: el caso de la intervención policiaca en la siderúrgica Lázaro Cárdenas. No se resolvió el conflicto, pero además hubo muertos.“O está el caso de Oaxaca. Ahí, aparte de que actúa un cuerpo de seguridad sin capacitación, sin una lógica de operación de intervención no violenta para recuperar un espacio, no solamente no lo resuelve, sino que la policía es derrotada por los propios manifestantes.“Y entonces la consecuencia de esto es que un movimiento gremial cuya solución no era imposible, se convierte en un movimiento popular por la participación del gobierno federal. Y de ahí se deriva todo: la toma de instalaciones del gobierno del estado, del Congreso estatal, del Tribunal Superior de Justicia del estado; de radiodifusoras; de por lo menos 13 ayuntamientos; en el bloqueo de carreteras; el incendio de vehículos y la pérdida de vidas humanas. ¿Eso es lo que querían para la ciudad de México? Yo no.–Y, sin embargo, tuvo un impacto negativo–Sí, hubo un impacto negativo, nadie lo va a negar, pero sólo en alguna medida. Lo que no tuvo medida fue la campaña mediática de que la ciudad de México estaba tomada, que estaba paralizada. Esta ciudad perdió su centralidad hace muchos años, no es una ciudad unicentral, tiene muchas ondas, muchos centros en donde la actividad sigue regularmente. Sí hubo un impacto negativo en el corredor de Reforma, Alameda, Centro Histórico, pero la ciudad siguió funcionando.“Y paradójicamente, todas las obras privadas en Paseo de la Reforma continuaron. Y también las obras públicas continuaron. Para mí, este día 15 que pasó va a ser un día de mucho simbolismo porque no sólo fue el Grito de Independencia. También fue el día en que se inauguró la restauración de la Columna de la Independencia.“Y ahora a anunciar nuevas inversiones en Reforma en los próximos días; ahí está el restaurante Alfonso, tradicional en Motolinia y 5 de Mayo, que acaba de reabrir sus puertas”.–Los empresarios dicen que tuvieron pérdidas por 18 mil millones de pesos.–Bueno, pues va a ser una cifra muy interesante de analizar cuando esos empresarios tengan que presentar su declaración de impuestos. Y compararla con la del año pasado, que es el referente real y efectivo con el que se podrá hacer la evaluación justa del impacto económico. Entonces, qué bueno que nos dan esas cifras, para ver cuál fue el nivel de evasión fiscal respecto a los ingresos del año pasado.“Yo estoy convencido de que tomamos las decisiones correctas. Porque un conflicto político sólo se resuelve por la vía política. Y nosotros hicimos mucha política, en un ambiente nunca antes visto de polarización, crispación social, encono partidario, social, discriminación, racismo, intolerancia, desprecio. Con un proceso de calificación retardado y sin certeza en el resultado de la elección.“En medio de todo ello, este gobierno mantuvo el funcionamiento y la gobernabilidad de la ciudad. Y aunque yo pagué costos personales muy altos, los pagué convencido de que esa era la ruta a seguir y ahí esta el resultado”.–¿Cuáles fueron esos costos?–Bueno, una campaña mediática de descrédito, apoyada por televisoras que otorgaron de manera gratuita el tiempo para esos comerciales. Muchas plumas identificadas con un proyecto de derecha sumadas a esa campaña de descrédito y desprestigio tanto al jefe de gobierno como a sus funcionarios. Una campaña que lamentablemente sigue y que tuvo su culminación con la no transmisión del Grito de Independencia en el Zócalo. ¡A dónde hemos llegado! Ya ni al secretario de Gobernación lo sacan en la televisión.–¿Qué otros costos pagaste?–Bueno, esa campaña que quiso generar la idea de que había un jefe de Gobierno subordinado a un movimiento. Aquí las decisiones las tomé yo, sin nadie ajeno al gobierno. La experiencia que tengo me ha dicho que ya son más de dos décadas de que el uso de la fuerza y la brutalidad no resuelven estos conflictos. Y menos en la situación más difícil que el país ha atravesado en muchos años.–¿No hubo tal subordinación a Andrés Manuel como se ha manejado?–No, mantenemos una relación de mucho respeto, somos amigos, somos compañeros, tenemos identidad política, partidaria, pero está muy claro el ámbito de competencia y de trabajo de cada quien.–También hay otra acusación: dicen que canalizaste mucho dinero, muchos recursos para apoyar el plantón; que el pago de las carpas salió del gobierno de la ciudad, que se les daba comida, en fin.–Esa es una gran, gran mentira que ahora con el tiempo ya se ha comprobado. La nota del fin del plantón de la semana pasada es que el PRD se quedó endeudado después del plantón.“No, las cosas caen por su propio peso porque nosotros no hemos desviado un centavo. Esa es otra disposición de principios, ni un solo recurso público para apoyar ninguna causa político-electoral de ningún partido.“Y si bien si hubo asuntos de limpieza, de seguridad, de atención médica, es tan sencillo como esto: teníamos una presencia permanente de población de distintas entidades de la republica. El cuadro epidemiológico del Distrito Federal es muy diferente al de otros estados de la República, entonces teníamos que tomar medicas preventivas, sanitarias y epidemiológicas para evitar que pudieran presentarse brotes de algunas enfermedades que tenemos erradicadas de la ciudad”.
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–¿Hubo algún momento en el cual realmente pudo darse la circunstancia de que el gobierno federal ejerciera la fuerza pública?–No llegamos en ningún momento a una situación de esta naturaleza. Y eso obedeció a que desde un principio mantuvimos una posición muy puntual: los asuntos vinculados con el ordenamiento, el control de la seguridad y la vía pública, serían un asunto de competencia del gobierno de la ciudad. Y no íbamos a permitir ninguna intervención de ningún cuerpo policiaco ajeno en las calles del Distrito Federal.–¿Cómo se negoció el levantamiento del plantón? ¿Fueron esos 20 minutos sentado con Andrés Manuel en su carpa el 14 de septiembre?–Bueno, no necesariamente fueron esos 20 minutos. Fue la culminación de un proceso, quedan algunos detalles… Nunca hubo interlocución del gobierno federal con los miembros de la coalición. La única interlocución con la Coalición y con el gobierno federal fue exclusivamente del jefe de Gobierno de la ciudad. Y como me tocó jugar un papel protagónico ahí, no me gusta hablar de ello. –¿Cuáles fueron los momentos más difíciles? ¿De dónde vinieron las presiones más fuertes en esos días?–Las de mayor impacto fueron las mediáticas: los calificativos, los insultos. Cuando se les agotaron las campañas de desprestigio contra Andrés Manuel, cuando vieron que ya no hacían mella, buscaron vulnerar otro eslabón. Entonces buscaron desprestigiar al jefe de Gobierno, desacreditarlo. Pero como decían los priistas: golpe que no mata, fortalece. Los momentos más difíciles lo fueron porque con esas campañas, finalmente, se provocó un gran encono en los habitantes de la ciudad.–¿Hubo algún día el riesgo de que se desbordaran las cosas?–Lo más difícil se dio la noche del 13 de septiembre. En este momento empiezan a haber los posicionamientos del Estado Mayor Presidencial para el resguardo de Palacio Nacional, los accesos. Ese fue quizás el momento de mayor tensión, cuando los elementos del Estado Mayor y los de la Coalición quedaron muy cerca. Pero actuamos oportunamente con cinturón de paz para evitar el choque y el enfrentamiento.–¿Y el 1 de septiembre le pediste a López Obrador que no asistiera a San Lázaro?–En algún momento lo conversamos, pero fue una decisión que ellos adoptaron. Y eso no solamente los dejó vestidos y alborotados ahí en San Lázaro, sino que nos permitió diferenciar también a los grupos que estaban participando de distintos ámbitos.–¿Tuviste alguna plática con el presidente Vicente Fox para que se desactivara el problema del Grito el 15 de septiembre?–Bueno… sí, hubo interlocución con el Ejecutivo Federal…–¿Con el presidente Fox?–Bueno… hubo un contacto… en la ceremonia del Colegio Militar.–¿Te pidió Vicente Fox que levantaras el plantón, que Andrés Manuel no diera el grito para que él tampoco lo diera?–Eso sí me lo voy a reservar. Pero el primer contacto fue público en el Colegio Militar.–¿Qué pasó ahí?–Me lo reservo porque, mira, todavía no se resuelve el conflicto. Todavía está latente esta situación; respetemos. Ya vi al secretario de Gobernación haciendo muchas declaraciones. A mí me gusta ser respetuoso de los procesos de negociación y si hablo de ese contacto con el presidente es porque fue público. Pero hasta ahí, por ahora…–¿Dónde fue la plática? ¿De qué hablaron?–El tema central fue el Grito, efectivamente.–Después vinieron los minutos con Andrés, ahí en su carpa. ¿Difíciles?–No. En lo más mínimo. Al contrario. Las cosas se resuelven siempre porque hay dos partes dispuestas a hacerlo. Y aunque ahora parezca o se quiera hacer parecer que una sola parte concibió, negoció, etc. Es un acuerdo entre dos y siempre Andrés Manuel actuó con una gran responsabilidad en todo esto. Siempre hubo mucha sensatez, paciencia, responsabilidad.–¿Por qué no invitaste a Andrés Manuel al Grito? ¿Por qué sólo una representante de la Coalición, doña Rosario Ibarra de Piedra?–Porque cada quién en su ámbito. Eso lo conversamos desde el desafuero. Cuando fue el desafuero, me toca el gobierno de la ciudad. Y así fue posteriormente con mi nombramiento de jefe de Gobierno, cada quién en el ámbito de su espacio y de las responsabilidades que le tocan. Es un ejemplo claro de cómo nos hemos mantenido separados en las labores, independientemente de la identidad política.
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El próximo 5 de diciembre, Alejandro Encinas dejará la jefatura de Gobierno del Distrito Federal y entre su equipo de trabajo y en el mismo PRD, se preguntan cuál será su futuro inmediato. Él no lo sabe tampoco, pero en broma, cuando se reúne con sus colaboradores, suelen abrir posibilidades:“Ya lo tenemos todo preparado. Saliendo de aquí vamos a poner un aviso: Equipo bien calificado… organizamos todo tipo de eventos… carpas, fiestas populares… gritos en menos de 24 horas… Sólo llámenos”.Por lo pronto, a Encinas aún le restan dos meses y 15 días como jefe de Gobierno. Cinco de los cuales tendrá que convivir con un presidente al que, desde el mismo instante en que fue declarado electo, Encinas no ha reconocido.–¿Sigues sin reconocer a Felipe Calderón como presidente electo?–No tengo por qué reconocerlo. Veremos qué pasa en las 96 horas que transcurran entre el 1 y el 5 de diciembre, pero yo voy a seguir como jefe de Gobierno, cumpliendo con mis responsabilidades legales, institucionales. Mantendré relación con el actual gobierno federal para cumplir compromisos en la ciudad, mantener la gobernabilidad y cerrar los programas y obras que tengamos.“No me toca reconocerlo o no. No está en mis atribuciones como jefe de Gobierno. Tengo una relación con el actual gobierno federal y como ciudadano he dado mi punto de vista de las elecciones, y lo defenderé, sobre lo que ha pasado y está por venir en el país. Pero como jefe de Gobierno voy a cumplir con mi responsabilidad gubernamental hasta el 5 de diciembre…–Lo pregunto de otra manera: ¿desde la óptica del jefe de Gobierno del Distrito Federal, habrá un presidente espurio en México?–Hay y habrá uno ilegítimo. Felipe Calderón no tiene la legitimidad requerida para tal investidura… Puede ser legal, pero no necesariamente legítimo.–Entonces, desde tu punto de vista, ¿hubo fraude en las elecciones del pasado 2 de julio?–Se rompieron dos principios fundamentales en el proceso electoral: el de equidad en la contienda, que habíamos venido ganando. Y el de la falta de certezas en los resultados. No es posible que el Trife no haga una evaluación, que simplemente haya reconocido la existencia de irregularidades, e incluso de delitos, e incluso llegara a decir que el Ejecutivo Federal puso en riesgo la elección por su intervención y no haber sancionado a nadie.“El Tribunal no anuló ni una casilla reconociendo que hubo irregularidades, inequidad, que hubo intervención del Ejecutivo Federal, que hubo una acción ilegal en la intervención de las cámaras empresariales. Reconoció la existencia de una guerra sucia y de una campaña mediática prohibida en el código federal, diciendo que no se podía medir, cuando se puede medir perfectamente con las encuestas que acompañaron a toda la campaña mediática.“Creo que el Tribunal abdicó de una responsabilidad fundamental: la defensa del voto y la certeza en el resultado.“Ese es el problema que origina este conflicto que ya no sólo fue poselectoral, sino un adeudo de largo tiempo en este país donde hay dos visiones, dos proyectos que no sólo están contrapuestos en lo ideológico, sino que hay dos fuerzas sociales, una muy activa, que va a estar participando en la vida política del país.–Insisto: ¿hubo fraude?–A ver: hay varias operaciones que pueden indicar la existencia de acciones fraudulentas y la existencia de voto espurio en las urnas. En la resolución se habla del voto espurio, y lo reconoce y no lo sanciona. ¿Dónde están los momentos claros de estas irregularidades y qué significan hechos de dolo y organización fraudulenta?: uno, en la sustitución de los funcionarios electorales que fueron sustituidos por una lista formada directamente por consejeros del IFE…–Se habla de alrededor de cien mil…–El día previo a la elección fueron 22 mil y el dato que tenemos puede ser superior a los 200 mil funcionarios. Además, ligados a una estructura, organizados y esos son elementos en los que hay que ir a fondo, porque es de lo que poco a poco se irá conociendo. Y hablamos de la participación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.“Y lo otro, que es indiscutible, que es una acción que evidencia mala fe y dolo en el proceso, es la existencia de boletas de más en las urnas abiertas.“No me refiero a las boletas de menos que ya no salieron en estos paquetes que se abrieron. Hablo de más de 80 mil zonas donde se llevaron las boletas, más de 80 mil personas de 11 mil 900 casillas. Es muchísimo: cerca de siete personas por casilla se llevaron su boleta.“Es un dato muy dudoso. Mira que estoy en elecciones desde 1979, la primera en que la izquierda participó y yo estuve en la organización de las estructuras electorales de entonces y nunca registramos un número de tal naturaleza.“Sí había gente que votaba por cómicos o personajes de historietas. Y se llegaba a perder una boleta. Pero hablar de seis, siete boletas por casilla, es un absurdo.“Demos como bueno el que 80 mil personas se llevaron su boleta. Pero de lo que no van a poder explicar ni convencer con argumentos legales es que haya más boletas que las entregadas a las mesas directivas de casilla.“Desde mi punto de vista son votos espurios y que no sólo debieron anular las casillas donde se encontraron, sino debió de obligar al Trife a cumplir con su función de tutelar el voto ciudadano.“Y claro que abrir los paquetes y la existencia de boletas de más sí es una acción fraudulenta.–¿Fue un acierto o un error el plantón? Algunas personas de izquierda lo rechazaron, como Carlos Monsiváis.–Yo coincidí con el planteamiento de Monsiváis, Rolando Cordera y Jenaro Villamil, que son quienes lo suscribieron. Hay muchos enfoques para evaluar el plantón, el costo en materia política y electoral, de imagen personal. Hay quien reivindica la acción como un instrumento para atraer la atención nacional e internacional.–¿Si no hubieras sido jefe de Gobierno, habrías puesto tu carpa en el plantón?–A lo mejor sí, a lo mejor no. A lo mejor hubiera sido del sector que no quería el plantón. Me gusta asumir mis responsabilidades y no especular, pero es evidente que provengo de una corriente política muy clara. Siempre he asumido mi militancia, no tengo una militancia vergonzante, estoy en este proyecto y estoy por alcanzar que esta corriente tenga reconocimiento, reconozca su derecho a ser mayoría en el país.–¿No extrañaste ser parte del movimiento?–Ni tiempo de extrañar hubo, si bastantes problemas teníamos ya. No me lo planteé en ningún momento. Siempre di la cara, todos los días di una conferencia de prensa y siempre una explicación desde mi punto de vista de las decisiones que tomamos y los acontecimientos presentados. Ojalá así fueran todos los jefes de gobierno.–¿Qué opinas de la actuación del presidente Fox en el proceso?–Cometió un error de origen al involucrarse directamente en el proceso electoral y eso desacreditó enormemente la investidura presidencial.–¿Y de López Obrador, más allá de la guerra sucia o de la intervención del presidente, cuáles fueron sus errores?–Hay que hacer el balance de la campaña electoral, de los errores propios. Hubo errores importantes en la integración de la estructura electoral. Eso ya se ha reconocido y habrá que valorarlo integralmente. Pero también creo que no es el momento de ajustar cuentas. Son momentos de ir hacia delante. Pero en octubre, noviembre, tendremos necesidad de hacer una valoración de cómo se usó el partido.“Pero viendo hacia delante… No soy partidario de los ajustes de cuentas.–Ya se empieza a señalar, en sectores del PRD incluso, de un exceso de soberbia de Andrés Manuel…–Creo que hubo una campaña, una operación de Estado, no sólo del gobierno, sino de la iniciativa privada, los medios de comunicación. No hay que perderse en el jaloneo interno. Veo claramente a qué se enfrentó y a quién se sigue enfrentando. Eso marca la diferencia en el análisis. “Y en todo esto, la participación de algunos medios que ya se parecen al Nacional o al Pravda, de Moscú. Medios privados que ahora forman parte de una política de Estado y pierden autonomía e independencia.–¿Hablas de Televisa?–Hay claramente una coalición de intereses ligada a concesiones y el cerco informativo es una realidad. El mejor ejemplo es el Grito proscrito del Zócalo capitalino del pasado 15 de septiembre.–De cara al futuro, se dice que el Frente Amplio Progresista terminará en la desaparición del PRD. ¿Estas de acuerdo con ello?–Sí, el PRD tiene que entrar en un proceso de refundación y puede trascender más allá del partido si logramos dar peso orgánico a este amplio movimiento político, electoral, social, que se ha vuelto la Coalición.“Que este Frente Amplio Progresista sea simiente de un nuevo agrupamiento político, que cobije a un espectro de la izquierda que integraron la Coalición, y que sea más representativo del movimiento social, sindical, agrario.“Que encauce con más fortaleza este movimiento que se formó en torno a la elección. A diferencia del 88, donde el primer paso fue la conformación de un partido, pero se dejó atrás y se descuidó el arrastre que se tenía de un muy fuerte apoyo social y popular. Ahora hay que continuar con la conformación de este frente, pero acompañados de la base social que puede legitimar un nuevo frente o partido político con más fuerza y con una fuerza nacional alternativa”.–¿Ves a AMLO de candidato en 2012?–Es una de las posibilidades. Falta tiempo. Hay que salir adelante y recordar que la Convención lo nombró “presidente legítimo”, pero va a pasar mucha agua bajo el puente en los años que siguen.–¿Ves a Alejandro Encinas compitiendo para la Presidencia en 2012?–Me veo trabajando hasta el 5 de diciembre para cerrar bien esta administración, con mucho trabajo y a la alza. Estoy convencido.–En Europa ya se señala a Marcelo Ebrard como el siguiente candidato del PRD, de la izquierda en la carrera presidencial de 2012.–Yo veo a Marcelo con muchas posibilidades. Claro, le falta pasar la prueba de fuego, que es el gobierno de la ciudad. No hay que anticipar vísperas, yo digo. Ni con López Obrador, ni con Marcelo, ni conmigo, con nadie. Van a pasar muchas cosas antes de 2012. Es un asunto latente donde hay una confrontación entre dos corrientes ideológicas y va a perdurar. Una crisis duradera. Por eso hay que poner en su justa dimensión los acontecimientos del país.–¿Qué piensas de la pugna entre Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador?–Cada quien va tomando definiciones más puntuales. Será en el seno del PRD donde se dirima esa controversia.–¿Ves al ingeniero Cárdenas fuera del PRD?–Lo veo distante, aunque sea el fundador. Ha tomado distancia del partido.–¿Ves viable que el PRD y Cuauhtémoc Cárdenas caminen por una parte y López Obrador y el Frente Amplio por otra?–No. Veo al PRD en el frente. En ese muy, muy amplio frente estarán Convergencia, PT, PRD, pero sobre todo, el espectro social que cobijó la coalición y que vamos a llevar a los partidos. Ese es el reto, que sea un frente amplio que no se limite al partido ni a sus tribus. Si el Frente se consolida, tiene futuro.–¿Se equivoca Cuauhtémoc en los errores que le señala a López Obrador?–Tengo diferencias con los planteamientos. Habrá que discutirlos. Ya hubo un primer debate con Elena Poniatowska, lo habrá en el PRD y espero que se dé dentro de la estructura del partido. Urge.–¿Ves realmente posibilidades para que la izquierda gane la Presidencia en la siguiente elección presidencial?–Sí. Todas las posibilidades. Las guerras sucias quisieran una izquierda dócil, una posición que legitimara a una izquierda buena onda, donde empresarios te reconocen siempre que no corran riesgo de perder mayoría. Nuestra mayoría la hemos ganado por legítimo derecho.–¿Crees que López Obrador pueda llegar a ser presidente en 2012?–Ya veremos… ¿Qué no sigue vigente el principio de no reelección…? –dice Alejandro Encinas y suelta una carcajada, la que no lo abandonó ni en los momentos más difíciles de los últimos meses.


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